Situación: Moviendo un elemento pesado
-Estas colorado!
¿Cómo se imaginaron esta situación? ¿En un gimnasio, en el trabajo, en sus casas? Hoy partimos desde una acción realizada en apnea, osea cuando aguantamos el aire en momento de grandes contracciones musculares. Es interesante ver que geográficamente lo vamos a encontrar en muchas situaciones de la vida, lo que es más interesante aun es cómo sucede en nuestro cuerpo.
Si analizamos un poco nuestro día, es evidente que para que surja este efecto no hace falta estar ejercitando en un gimnasio. Es muy común que cuando movemos grandes cargas como elementos pesados, levantar un niño, etc solemos ignorar este efecto, aun así podemos percibir sus consecuencias al finalizar el movimiento y al volver a respirar: ponernos colorados por el aumento repentino de la presión arterial, sentimos un incremento del ritmo cardiaco por su esfuerzo, a veces un leve dolor de cabeza. Esto se da así porque en el momento de apnea la presión sanguínea es menor y la sangre no llega donde el cuerpo más lo necesita y el corazón hace un sobreesfuerzo obteniendo como resultado las consecuencias percibidas anteriormente mencionadas.
El cuidado de nuestro sistema cardiaco hace imprescindible el modo en que realizamos nuestros grandes esfuerzos, ya que pueden darse síntomas de mareos y hasta pérdida de conocimiento.
Si bien es un efecto normal de nuestro cuerpo, el tipo de peso que elegimos mover, la frecuencia con lo que lo hacemos y el modo en que lo realizamos va determinar cuan perjudicial es para nuestra salud cardiaca si no tomamos precauciones al ejecutarla. Para ello el exhalar en los momentos de grandes contracciones es la clave para esto. El único camino es la práctica misma, sea en un gimnasio o especialmente fuera de este. Tenemos que afinar el ojo, o mejor dicho nuestra percepción para evaluar como realizamos los movimientos, una vez que éste método es parte de nuestra vida, el efecto valsalva queda contrarestado cuidando así conscientemente nuestra salud.