¿Somos conscientes del poder de las palabras? ¿Quién debería escucharlas? ¿La expresión es una función del cuerpo o una acción verbal?
Bajo mis experiencias como Profesora en diferentes niveles educativos, diferentes edades y actividades concluyo que el común de las causas de las expresiones corporales tiene, de buena o mala manera, el deber de demostrarnos lo que nos pasa día a día, momento a momento.
Es de público conocimiento la inteligencia emocional, actualmente se puede trabajar y entrenar desde niños. Siendo esta uno de los recursos a explotar en muchos ámbitos en la adolescencia y la adultez. También hoy día podemos hablar de la biodescodifición para poder interpretar el significado de enfermedades o dolores.
¿Inicialmente de dónde surge esto? En este mecanismo contribuyen en reciprocidad tanto el cuerpo como la mente. Así es como querer o no expresarlo verbalmente nos va a dar una respuesta física y viceversa. Muchas veces somos los profesores, como quien vela por la salud del cuerpo de nuestro alumno, quienes notamos estas expresiones física, sea en un movimiento, en un acortamiento, en posibilidades o imposibilidades sin dejar de lado la evidente expresión emocional verbal o gestual frente a una situación planteada.
Entonces se hace imprescindible que la toma de conciencia sea única y exclusiva de cada alumno quien es el que se encuentra parado en sus propios zapatos.
Es interesante replantear la consciencia corporal, la atención sobre nuestros pensamientos y la sensibilidad sobre nuestras acciones, eso es lo que va a dar lugar a lograr el objetivo que el alumno se planteó sea cuál sea la actividad.
Ahora, ¿qué hacemos con esa información? Por suerte, cuando las clases son personalizadas o de grupos reducidos encontramos momento de intercambio para hacer de informantes como un espejo ya que a quien únicamente le sirve esta información es específicamente a esa persona o grupo.
Nosotros los seres humanos deberíamos ser conscientes de lo que expresa nuestro cuerpo ya que para él no hay nada que ocultarle.